La TERMODINÁMICA (del griego θερμo, termo, «calor» y δύναμις,
dínamis, que significa «fuerza») es la rama de la física que describe los
estados de equilibrio a nivel macroscópico. El Diccionario de la lengua
española de la Real Academia Española, por su parte, define a la termodinámica
como la rama de la física encargada del estudio de la interacción entre el
calor y otras manifestaciones de la energía. Constituye una teoría
fenomenológica, a partir de razonamientos deductivos, que estudia sistemas
reales, sin modelizar y sigue un método experimental. Los estados de equilibrio
se estudian y definen por medio de magnitudes extensivas tales como la energía
interna, la entropía, el volumen o la composición molar del sistema, o por
medio de magnitudes no-extensivas derivadas de las anteriores como la
temperatura, presión y el potencial químico; otras magnitudes, tales como la
imanación, la fuerza electromotriz y las asociadas con la mecánica de los
medios continuos en general también pueden tratarse por medio de la
termodinámica.
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Máquina térmica típica donde puede observarse la entrada desde una fuente de calor (caldera) a la izquierda y la salida a un disipador de calor (condensador) a la derecha. El trabajo se extrae en este caso mediante una serie de pistones |
La Termodinámica ofrece un
aparato formal aplicable únicamente a estados de equilibrio, definidos como
aquel estado hacia «el que todo sistema tiende a evolucionar y caracterizado
porque en el mismo todas las propiedades del sistema quedan determinadas por
factores intrínsecos y no por influencias externas previamente aplicadas».
Tales estados terminales de equilibrio son, por definición, independientes del
tiempo, y todo el aparato formal de la termodinámica –todas las leyes y
variables termodinámicas– se definen de tal modo que podría decirse que un
sistema está en equilibrio si sus propiedades pueden describirse
consistentemente empleando la teoría termodinámica. Los estados de equilibrio
son necesariamente coherentes con los contornos del sistema y las restricciones
a las que esté sometido. Por medio de los cambios producidos en estas
restricciones (esto es, al retirar limitaciones tales como impedir la expansión
del volumen del sistema, impedir el flujo de calor, etc.), el sistema tenderá a
evolucionar de un estado de equilibrio a otro; comparando ambos estados de
equilibrio, la termodinámica permite estudiar los procesos de intercambio de
masa y energía térmica entre sistemas térmicos diferentes.
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Como ciencia fenomenológica, la
termodinámica no se ocupa de ofrecer una interpretación física de sus
magnitudes. La primera de ellas, la energía interna, se acepta como una
manifestación macroscópica de las leyes de conservación de la energía a nivel
microscópico, que permite caracterizar el estado energético del sistema
macroscópico. El punto de partida para la mayor parte de las consideraciones
termodinámicas son los que postulan que la energía puede ser intercambiada
entre sistemas en forma de calor o trabajo, y que solo puede hacerse de una
determinada manera. También se introduce una magnitud llamada entropía, que se
define como aquella función extensiva de la energía interna, el volumen y la
composición molar que toma valores máximos en equilibrio: el principio de
maximización de la entropía define el sentido en el que el sistema evoluciona
de un estado de equilibrio a otro. Es la mecánica estadística, íntimamente
relacionada con la termodinámica, la que ofrece una interpretación física de
ambas magnitudes: la energía interna se identifica con la suma de las energías
individuales de los átomos y moléculas del sistema, y la entropía mide el grado
de orden y el estado dinámico de los sistemas, y tiene una conexión muy fuerte
con la teoría de información. En la termodinámica se estudian y clasifican las
interacciones entre diversos sistemas, lo que lleva a definir conceptos como
sistema termodinámico y su contorno. Un sistema termodinámico se caracteriza
por sus propiedades, relacionadas entre sí mediante las ecuaciones de estado.
Estas se pueden combinar para expresar la energía interna y los potenciales
termodinámicos, útiles para determinar las condiciones de equilibrio entre
sistemas y los procesos espontáneos.
Con estas herramientas, la
termodinámica describe cómo los sistemas responden a los cambios en su entorno.
Esto se puede aplicar a una amplia variedad de ramas de la ciencia y de la
ingeniería, tales como motores, cambios de fase, reacciones químicas, fenómenos
de transporte, e incluso agujeros negros.
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